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  • Escrito por Cesáreo hace 2 años y 2 meses (19 Oct 2016 14:31)
Mi hermano Moisés Pilotando

El debate sobre el sistema educativo de un país suele ser un tema recurrente (sobre esto aporta mucho el estudio de los sistemas finlandés, polaco y coreano). Pero a mí lo me preocupa es que no se tocan los temas de fondo en educación y suelen ser debates estériles e inúltiles. Como en todos los servicios sociales existe el problema de la eficacia y la calidad del servicio. Y, al menos en España, cuando suenan los tambores electorales el debate se carga de política partidista[1]. Uno de los problemas que veo es que, una vez más, el papel de los profesores se vincula con reivindicaciones y no tanto con su función técnica y pedagógica [2]. Y ser (buen) maestro[3] en realidad es mucho más que eso. Todos estamos claros en que la educación es muy importante y que la educación pública ha de ser eficiente y de calidad (sino nos estafa a todos e hipotecamos nuestro futuro) pero de todos los pilares de la educación, el principal es quizá el de los maestros.

Por eso me gustaría reflexionar sobre maestros y pilotos. Sobre el reconocimiento de la profesión, la autoridad que se les reconoce, las horas de trabajo y el proceso de formación

El reconocimiento social

Lo primero es el reconocimiento la profesión en la sociedad. Si te pregunta alguien sobre si escoger ser maestro o piloto: ¿Qué le dirías? Porque claro, como todas las profesiones, necesitamos de la mayor fuente de talento para resolver los problemas, ¿qué haría, en igualdad de oportunidades, un joven recién terminado su bachillerato? ¿Sería Maestro? ¿Sería Piloto?

Resulta que hace unos años mi hermano Moisés comenzó a volar aviones Boeing 737-800 de Ryanair, o sea es piloto[4]. Pero es que además es universitario (la gran mayoría de los pilotos no lo son) y podría haber sido maestro. Es más, si uno escucha sus historias (con todo lo interesante y fascinante que es el mundo de la aviación y lo de volar) está claro que cuesta mucho más (pero mucho) ser maestro que ser piloto. Tanto en tiempo como en competencias que hay que adquirir. De hecho aprender a volar una avioneta (lo básico) son unas 100 h y 6.000 €.

El esfuerzo de la persona no es proporcional al reconocimiento que se consigue (y esto, curiosamente es un principio básico de la pedagogía).

La reconocimiento como autoridad

Los pilotos, además, tienen algunas características del principio de autoridad (aprendí mucho sobre estoen este curso) que hacen que se les reconozca mucho más que a un maestro:

  • Dinero. Aunque inicialmente no tanto como se piensa.
  • Un traje. Es decir un uniforme de piloto y que socialmente notifica que se es.
  • Un avión. No es de ellos, pero al ser los que mandan como si lo fuera

Y esto les da una autoridad impresionante. Y de hecho es importante, porque las decisiones las toma el piloto (bueno el que es el capitán, que no todos los que van en cabina lo son). Y el principio de autoridad funciona para eso, para que las decisiones sean rápidas. Sin embargo ¿te imaginas a un maestro dando órdenes? Todos sabemos que el cuestionamiento de la autoridad de un maestro es uno de los problemas que tenemos[5]. Y esto viene de la falta de reconocimiento social. A los maestros no se les escucha mucho sobre los problemas que tenemos en nuestra sociedad y resulta que en sus manos tienen algunas herramientas para solucionarlos. No creo que se solucione pagándoles más (que en España ya están), dándoles uniforme (aquello de las batas blancas) o dándoles un coche eléctrico (por lo de innovar). Y es cierto también que algunos maestros no ayudan mucho (a tener un buen reconocimiento)

Además llegar a ser maestro requiere más esfuerzo que llegar a ser piloto [6]. Pero el reconocimiento social, que es importante para la persona y su profesión, no es el mismo. Y esto tiene implicaciones serias en la autoridad de maestros dentro de la clase y en toda la sociedad.

Las Horas de Trabajo

Y además un maestro trabaja más horas que un piloto. Un piloto (de los que empiezan que luego es menos) pueden estar en el entorno de las 90h/mes. Sí, noventa. Quizá más si incluyes trabajo de preparación y planificación. Y un maestro con unas 90h/mes de clase pues, estaría[7] entre las 135 a 180h/mes. Y se pueden incluir las vacaciones y lo que quieras, que en horas es mucho más. Un profesor (que haga su trabajo bien[8]) trabaja más que un piloto y mucho más que otras profesiones. Sin embargo es algo que se cuestiona continuamente muchas veces con desconocimiento. Es más, se trabaja más en España que en los países OCDE (y la mayor parte de Europa).

Y además cobran menos. Si te revisas el informe OCDE en detalle, verás que entorno a 35Keur/año[9] de media. Y los pilotos, trabajan menos y muchos cobran más. Es cierto que un maestro en España gana más que en otros países OCDE (de los que más, de media). Es decir, al menos en España, no es verdad que estén mal pagados.

Entonces cobras menos, trabajas más y la sociedad no te lo reconoce, ¿para qué ser maestro?. Yo de mayor quiero ser piloto[10] (como mi hermano pequeño). Que no, que no a mí la docencia me gusta. Pero también me gustaría aprender a volar

El Entrenamiento

Un último aspecto importante entre maestros y pilotos es el entrenamiento. Y yo creo que es una de las claves. El proceso de aprendizaje (entrenamiento) de un piloto es mucho (pero mucho) mejor que el que se da a los maestros. Es mejor, se le presta más atención y se supervisa con más detalle. Y es fundamentalmente por tres razones:

  • La importancia de la Práctica
  • La importancia del Tutor
  • La importancia del Talento

Una persona que está aprendiendo a volar necesita unas horas de práctica concretas. Se apunta el número de horas y el tipo de avión. Cada piloto tiene su diario (logbook). De nada vale la teoría (incluso la licencia) sin horas de práctica. Conseguir horas de práctica es uno de los objetivos de los pilotos noveles. La persona está totalmente concentrada en hacer sus horas y en conseguir volar. Y aunque sea duro (que lo es), no hay problema, porque generalmente le apasiona volar. Y es que se aprende, sobre todo, practicando.

Pero la práctica ha de ser supervisada. No sólo en sus etapas iniciales sino, sobre todo, trabajando de forma real. Pero además, los supervisores son capitanes muy experimentados y que cuidan del aprendiz. Por ejemplo, en su etapa inicial mi hermano volaba (o sea llevaba él el avión) mientras llevaba al lado a un capitán experimentado. Al principio no van con cualquier capitán[11], van con los mejores capitanes, los de más experiencia, los de más autoridad, los más reconocidos. No sólo se le da responsabilidad al piloto novel sino que se le cuida y se le supervisa con el mejor talento de la compañía. Se le respeta.

Y en todo esto está pensar que el talento es una de las claves. Entender que una persona está aprendiendo es una fuente de talento y que además hay que cuidarla con el mejor talento que tenemos, es una visión importante del aprendizaje. Pero es que además el talento es el futuro de cualquier profesión. Y en educación también hay muchísimo talento (si ya sé que también muchísimo charlatán).

Y este es el punto, necesitamos mejorar (pero mucho) la selección y el entrenamiento del profesorado. A uno le cuesta imaginar preparar a un maestro como se prepara a un piloto. Y quizá la culpa es del mismo sector (los gobiernos y sindicatos inútiles, algunos profesores incompetentes y retrógrados, los conflictos personales e infantiles ..., en fin la mediocridad de muchos). Quizá los maestros no se terminan de enterar que para ser reconocidos hay que hacerlo bien, y parte de hacerlo bien es entrenar bien a los nuevos. Y acompañarlos con el mejor talento y así tener maestros de suficiente nivel y ser reconocidos como lo que son: el pilar fundamental de la educación.

Y sino, pues seguiremos así, contando historias de maestros y pilotos


Actualizado del original. Mejora del artículo y enlace al libro sobre sistemas educativos.

Notas:

[1]. Cuando hablo de política, digo política partidista, es decir, que la gente le parece bien todo lo que dice su partido pero todo mal lo que dice el contrario. Me refiero a la política cutre, no a la de verdad, a la de Estado, a la del bien común. Ésta es bien importante, pero escasea mucho. Me refiero a la pérdida de sentido común y de crítica cuando la manipulación de nuestros politicos entra en juego. Me refiero a utilizar la educación (que tiene que ser política de estado estable) como arma (herramienta) política (para ganar elecciones o conseguir votos).

[ 2]. La principal función de un maestro es hacer crecer bien (calidad) con el menor consumo de recursos (eficacia). Es supervisar y acompañar el proceso de enseñanza/aprendizaje de forma personalizada (para esa persona, en ese contexto y con esos recursos). Y eso, no es tan fácil

[3]. En realidad debería decir maestrA porque la mayor parte son profesoras (género femenino), pero bueno vamos a dejarlo así. Voy a suponer que profesor y maestro son lo mismo (en realidad sería diferente primaria que secundaria). Y vamos a suponer que es “bueno” aunque, desgraciadamente, hay muchos maestros incompetentes y que, además, no dejan hacer su trabajo a los buenos. De hecho los colegios son lugares de alta conflictividad (personal y política).

[4]. Y ya puestos a presumir de mis hermanos (que tampoco era necesaria ninguna profesión para hacerlo) pues ser piloto es sólo una cosa más a añadir a la lista de sicólogo, actor, cantautor, animador sociocultural, contador de cuentos, pedagogo, entrenador personal, licenciado en educación física, especialista en un deporte, malabarista, escritor ... (y voy parando que se le van a subir los humos).

[5]. Ya, ya, hay maestros incompetentes. Y a estos hay que darles palo porque al final, y sobre todo si es en la educación pública, nos están estafando a todos con su incompetencia y generando valores en nuestros hijos que no valen. No digo que no haya que vigilarlos, claro que hay que hacerlo, me refiero simplemente al reconocimiento de su autoridad.

[6]. No es que ser piloto sea fácil, por supuesto. Es más fácil aprender a volar que aprender a enseñar porque la industria aeronautica está muy bien regulada, estudiada y protocolizada. Está muy estudiado el ámbito de conocimiento de un piloto (básicamente procedimientos, tomas de decisiones y manejo del aparato) y sobre todo, muy bien hecha la parte de entrenamiento. Para maestros, el entrenamiento suele ser ninguno (un proceso de oposiciones cuyo objetivo es aprobar, no ser buen maestro). En número de horas de aprendizaje, se es antes piloto que maestro.

[7]. Los indicadores que yo manejo (y recomiendo) para las clases es entre 2:1 y 1:2 (horas de preparación por horas de clase)

[8]. Este seria un punto interesante para el debate actual en la educación, ¿que es hacer el trabajo bien? Porque hay muchos profesores que no hacen nada, y lo que es peor, no dejan hacer. Pero, com o da igual y nadie (especialmente los inspectores de educación) hace nada, termina influyendo en los buenos, que (a veces) se cansan.

[9]. El informe refleja datos estadísticos en Educación Pública (se gana más que en la concertada y privada) y los diferentes límites desde retribución básica, media y máxima. En realidad, la educación está bien pagada (yo creo) aunque en mi caso personal yo ganaba 24K eur/año en la concertada (o sea mi realidad no estaría contemplada en este informe)

[10]. Es broma, en realidad un piloto sufre un desgaste físico e intelectual (manejo de información y toma de decisiones) bastante importante. Su planificación de trabajo está bien controlada y el equilibrio con una vida personal es complejo. Claro que ser piloto tiene mucho mérito, la cuestión es que ser maestro también pero no se reconoce igual. Y claro que tienen gran responsabilidad, un error de un piloto no es el mismo que el de un maestro.

[11]. Esto se puede aplicar a todas las profesiones. En muchos campos se trata al “becario” al “novato” no con el respeto que se merece (quizá sea la personas que cambie la profesión) sino muchas veces con desprecio y con la arrogancia de los que se creen buenos, simplemente por antiguos. Y yo creo que competentes y antiguos no tienen porqué ser sinónimos (sólo si han aprovechado su experiencia para crecer). Lo curioso del capitán “crack” del que hablo, es que dice mi hermano que lo que asombra de él era que el tipo era humilde, charlaba con normalidad e interés (sin aires de prepotencia) y llegó con naturalidad (con su mochilita, nada de demostración de “soy el crack del mundo mundial”).

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