La cuestión que me ocupa ahora es sobre el marketing y la presentación del producto, porque no todo es tecnología. Si ves la web de cada producto:
¿Cual comprarías? O mucho me equivoco o, sólo viendo esto, apetece más comprar el iPhone. Y digo apetece porque no es una cuestión racional, sino emocional. En esto insistieron mucho en un curso que hice sobre Marketing Experiencial, Emocional y Sensorial. Con especificaciones casi iguales (bueno, en realidad peores) vamos a decidir utilizando criterios no racionales: lo bonito que es, lo que nos han hablado, la presentación, el estatus que me da, etc, etc
Pero no sólo eso, sino que, si uno ve la presentación (antes, durante y después) del producto en los medios pues es un poco diferente:
Mmm, no hay comparación. Y mira que los de Google son buenos, sólo revisa la celebración de su décimo aniversario y verás qué gozada. Sabiendo cómo son en Apple con el marketing deberían haberlo hecho mucho mejor
De las cosas que no convencen de cada producto:
Quizá como dice Ángel Jiménez la diferencia está en el alma, eso sí. De todas formas, esto no ha hecho más que empezar.
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